¿Qué pasa en tu cuerpo cuando consumes heroína?

Efectos a corto plazo

Los receptores opioides se encuentran en el cerebro, el tronco del encéfalo, la médula espinal, los pulmones y los intestinos. Por lo tanto, el consumo de heroína puede ocasionar una gran variedad de problemas físicos relacionados con la respiración y otras funciones vitales básicas, y algunos de ellos pueden ser muy graves. Estos son algunos de los efectos de la heroína en el organismo:

  • sequedad en la boca
  • enrojecimiento acalorado de la piel
  • sensación de pesadez en brazos y piernas
  • malestar estomacal y vómitos
  • comezón intensa
  • pensamiento confuso
  • sensación temporal de intensa felicidad
  • pasar de estar consciente a semiconsciente, y a la inversa, en forma repetida
  • mayor riesgo de VIH y hepatitis (una enfermedad del hígado) a causa de las agujas compartidas y la falta de criterio mientras la persona está drogada, lo que genera otras conductas de riesgo (lee más sobre la conexión entre las infecciones virales y el consumo de drogas)

Cuando se mezcla con alcohol, los efectos a corto plazo pueden incluir:

  • estado de coma (un estado de inconsciencia profunda)
  • respiración peligrosamente lenta (o que se detiene por completo), lo que puede causar la muerte por sobredosis

Efectos a largo plazo 

  • problemas para dormir
  • daños en los tejidos de la nariz (en quienes inhalan o aspiran la droga)
  • área dolorosa de tejido lleno de pus (absceso)
  • infección del corazón
  • estreñimiento y dolores de estómago
  • enfermedades del hígado y los riñones
  • problemas pulmonares
  • problemas de salud mental, como depresión
  • problemas sexuales masculinos
  • cambios en el ciclo menstrual de las mujeres

Además de los efectos de la droga misma, la heroína que se compra en la calle a menudo contiene una mezcla de sustancias, incluido un peligroso opioide llamado fentanilo. Los distribuidores de drogas le agregan fentanilo a la heroína porque es barato y pueden ahorrar dinero. Algunas de estas sustancias pueden ser tóxicas y pueden obstruir los vasos sanguíneos que conducen a los pulmones, el hígado, los riñones o el cerebro. Esto puede causar daño permanente a esos órganos.

Además, compartir los materiales de inyección y participar en conductas de riesgo puede aumentar la posibilidad de exponerse a enfermedades como el VIH y la hepatitis.