¿Los tranquilizantes recetados son adictivos?

Pueden serlo. Los tranquilizantes actúan disminuyendo la velocidad de la actividad cerebral. Durante los primeros días de tomar un tranquilizante, la persona por lo general se siente somnolienta y sin coordinación. Con el uso continuado, el cuerpo se acostumbra a estos efectos, los que se hacen menos visibles. A esto se lo conoce como tolerancia, es decir, la persona necesita tomar más del medicamento para lograr el mismo efecto inicial.

Las personas pueden desarrollar una dependencia física mientras toman tranquilizantes recetados. A fin de evitar los síntomas desagradables de abstinencia (en inglés), pueden trabajar con su médico para dejar de tomar el medicamento en forma planificada y gradual. Si alguien que ha estado tomando tranquilizantes en forma regular trata de dejarlos de repente, la actividad del cerebro podría dispararse fuera de control y llegar a un punto en que cause convulsiones. Es importante notar que el abuso de los tranquilizantes puede llevar tanto a la dependencia física como a la adicción, que es cuando una persona continúa tomando una droga a pesar de las consecuencias negativas que ello le acarrea.