¿Qué pasa en tu cerebro cuando consumes tabaco y nicotina?

Al igual que otras drogas, la nicotina aumenta los niveles del neurotransmisor llamado dopamina (en inglés). La dopamina se libera en forma natural cuando una persona experimenta algo placentero, como una buena comida, realizar su actividad favorita o pasar tiempo con las personas que quiere. Al consumir productos de tabaco, la liberación de dopamina causa un efecto similar. Este efecto desaparece rápidamente, lo que hace que la gente que fuma sienta necesidad de encender otro cigarrillo para sentir otra vez esa sensación placentera, lo que puede llevar a la adicción.

Un fumador típico toma diez pitadas de un cigarrillo en los aproximadamente cinco minutos que el cigarrillo está encendido. De modo que una persona que fuma alrededor de un paquete por día (25 cigarrillos), tiene 250 "golpes" de nicotina cada día.

Hay estudios que sugieren que otras sustancias químicas presentes en el humo del tabaco, como el acetaldehído, podrían aumentar los efectos de la nicotina en el cerebro.

Cuando se consume tabaco sin humo, la nicotina se absorbe a través de los tejidos de la boca directamente en la sangre, y así llega al cerebro. Aún después de quitar el tabaco de la boca, la nicotina continúa absorbiéndose en la corriente sanguínea. La nicotina también permanece en la sangre más tiempo en quienes usan tabaco sin humo que en quienes fuman.