Cerebro y la adicción

Actualizado en noviembre del 2014

El cerebro y la adicción

Imagen conceptual del perfil de un hombre que muestra el cerebro y la actividad cerebral©Shutterstock/Triff

Somos nuestro cerebro. El cerebro es lo que nos permite pensar, respirar, hablar, sentir y movernos. Son apenas tres libras de materia blanca y gris que están dentro del cráneo, y es nuestro "centro de control" personal. La información del ambiente —tanto externo (como lo que vemos o lo que siente nuestra piel) como interno (la frecuencia cardíaca o la temperatura del cuerpo, por ejemplo)— llega al cerebro, que la recibe, la procesa y la integra de manera que podamos sobrevivir y funcionar en todo tipo de circunstancias cambiantes, y aprendamos además de la experiencia. El cerebro trabaja siempre, incluso cuando dormimos. (Aquí encontrarás más información sobre la conexión entre el cerebro y el cuerpo (en inglés).

El cerebro está compuesto de muchas partes que funcionan conjuntamente en equipo. Cada una de estas partes diferentes tiene una función específica e importante.

Cuando las drogas llegan al cerebro, interfieren con su procesamiento normal y a la larga pueden llevar a cambios que afectan su buen funcionamiento. Con el tiempo, el consumo de drogas puede llevar a la adicción, una enfermedad devastadora del cerebro que hace que la persona no pueda dejar de consumir drogas aun cuando realmente quiera hacerlo, e incluso después de haber sufrido consecuencias terribles en su salud y en otros aspectos de su vida.

Aquí puedes ver la respuesta a preguntas frecuentes sobre las drogas y su consumo.

El video no está disponible en español.

Las drogas afectan tres áreas fundamentales del cerebro:

  • El tronco del encéfalo, que está a cargo de todas las funciones que necesita nuestro organismo para vivir: la respiración, la circulación de la sangre y la digestión de los alimentos. También conecta el cerebro con la médula espinal, que se extiende a lo largo de la espalda y mueve los músculos y las extremidades, y comunica al cerebro lo que está ocurriendo en el cuerpo.
  • El sistema límbico, que conecta una serie de estructuras cerebrales que controlan nuestras respuestas emocionales, como la sensación de placer cuando comemos chocolate. Las sensaciones agradables nos motivan a repetir el comportamiento, lo que es bueno porque la alimentación es crucial para vivir.
  • La corteza cerebral, que es la parte externa del cerebro con forma de hongo  (la materia gris). En los seres humanos, es tan grande que representa tres cuartas partas del cerebro. Está dividida en cuatro zonas, llamadas lóbulos, que controlan funciones específicas. Algunas zonas procesan información proveniente de los sentidos y nos permiten ver, sentir, oír y percibir sabores. La parte delantera de la corteza, conocida como corteza frontal o prosencéfalo, es la parte que piensa. Dirige nuestra capacidad de pensar, planificar, resolver problemas y tomar decisiones.

¿Cómo se comunica el cerebro?

Neuronas: las piezas fundamentales del cerebro. El cerebro está compuesto de miles de millones de células nerviosas llamadas neuronas. Las neuronas se comunican entre sí por medio de un proceso llamado neurotransmisión.

El cerebro es una compleja red de comunicaciones con miles de millones de neuronas, o células nerviosas. Las redes de neuronas transmiten e intercambian mensajes con el cerebro, la médula espinal y los nervios miles de veces por minuto. Estas redes nerviosas controlan todo lo que sentimos, pensamos y hacemos. Conocer cómo funcionan estas redes nos ayuda a entender la forma en que las drogas afectan el cerebro. Las redes están compuestas de:

  • Neuronas
    Nuestro cerebro contiene alrededor de cien mil millones de neuronas, que son células nerviosas que trabajan constantemente para enviar y recibir mensajes. Dentro de una neurona, los mensajes viajan por el axón desde el cuerpo de la célula hasta el terminal del axón en forma de impulsos eléctricos. De allí, el mensaje se envía a otras neuronas con la ayuda de neurotransmisores.
  • Neurotransmisores, los mensajeros químicos del cerebro
    Para que los mensajes puedan pasar de una neurona a otra, la neurona crea mensajeros químicos llamados neurotransmisores. El terminal del axón libera neurotransmisores que viajan a las neuronas cercanas a través del espacio que las separa, llamado sinapsis. Allí, el transmisor se adhiere a los receptores de la neurona cercana.
  • Receptores, los recibidores químicos del cerebro
    Caricatura que ilustra cómo se comunican las neuronas

    Para enviar un mensaje, la neurona libera una sustancia química (el neurotransmisor) en la sinapsis (el espacio que separa dos neuronas). El neurotransmisor cruza la sinapsis y se adhiere a proteínas (los receptores) en la neurona que recibe el mensaje. Esto origina cambios en la neurona receptora, y el mensaje llega al destinatario.

    Cuando el neurotransmisor se acerca a la neurona cercana, se adhiere a un lugar especial en esa neurona que se llama receptor. El neurotransmisor y su receptor funcionan como llave y cerradura, en el sentido de que un mecanismo muy específico asegura que cada receptor reenviará el mensaje correcto solo después de interactuar con el tipo correcto de neurotransmisor.

  • Transportadores, los recicladores químicos del cerebro
    Una vez que los neurotransmisores completan su tarea, los transportadores los devuelven a su neurona original. Este proceso de reciclaje desactiva la señal entre las neuronas.

¿Qué efectos tienen las drogas en el cerebro?

Las drogas son sustancias químicas. Cuando una persona pone estas sustancias químicas en su organismo, ya sea fumándolas, inyectándolas, inhalándolas o comiéndolas, ellas interfieren en el sistema de comunicación del cerebro y alteran la manera en que las neuronas envían, reciben y procesan normalmente la información. Debido a su estructura química, distintas drogas actúan en forma diferente. Sabemos que las drogas actúan en el cerebro en al menos dos formas:

  • Imitan a los mensajeros químicos naturales del cerebro
  • Sobreestimulan el "circuito de recompensa" del cerebro

Algunas drogas, como la marihuana y la heroína, tienen estructuras químicas que imitan la estructura de un neurotransmisor que se da naturalmente en el organismo. En realidad, estas drogas pueden "engañar" a los receptores, adherirse a ellos y activar las neuronas. Sin embargo, no actúan de la misma manera que un neurotransmisor natural, y las neuronas terminan transmitiendo mensajes anormales en el cerebro, lo que puede causar problemas tanto para el cerebro como para el cuerpo.

Otras drogas, como la cocaína y la metanfetamina, hacen que las neuronas liberen demasiada dopamina (que es un neurotransmisor natural) o impiden que la dopamina se recicle en forma normal. Esto hace que se exageren los mensajes en el cerebro, lo que crea problemas con los canales de comunicación. Es similar a la diferencia que existe entre que alguien te susurre algo al oído o grite en un micrófono.

La euforia o colocón (high) que producen las drogas / El efecto de placer

La mayoría de las drogas que se abusan —la nicotinala cocaínala marihuana y otras— afectan el circuito de recompensa del cerebro, que forma parte del sistema límbico. Normalmente, el circuito de recompensa responde a sensaciones de placer liberando dopamina (en inglés), un neurotransmisor. La dopamina genera sensaciones de placer. Las drogas toman el control de este sistema y lo inundan de grandes cantidades de dopamina. Esta inundación de dopamina es lo que causa el colocón o high, la sensación intensa de felicidad y excitación (a veces llamada euforia) que se asocia con el consumo de drogas.

El efecto de repetición

Nuestro cerebro está programado para asegurar que repitamos las actividades saludables, como comer. Para ello conecta esas actividades con la sensación de bienestar.  Siempre que este circuito de recompensas se pone en marcha, el cerebro nota que ha sucedido algo importante que debe recordar y nos enseña a hacerlo una y otra vez sin pensar en ello. Como las drogas que se abusan entran a ese circuito y lo "secuestran", las personas aprenden a consumir drogas de la misma manera.

Después de consumir drogas repetidamente, el cerebro comienza a adaptarse a las oleadas de dopamina. Las neuronas pueden empezar a reducir la cantidad de receptores de dopamina o simplemente producir menos dopamina, y en consecuencia hay menos dopamina enviando señales al cerebro. Es como bajarle el volumen a la señal de dopamina. Como algunas drogas son tóxicas, es posible que algunas neuronas se mueran.

El resultado es que disminuye la capacidad de sentir placer. La persona se siente aplastada, sin vida y deprimida, y no puede disfrutar de las cosas que antes le resultaban placenteras. Ahora esta persona necesita drogas nada más que para llevar la dopamina al nivel normal, y necesita mayor cantidad de la droga para crear la oleada de dopamina o colocón. Este efecto se conoce como tolerancia.

Para informarte más, mira el video ¿Por qué es tan difícil dejar las drogas? (en inglés).

Efectos a largo plazo

Con el tiempo, las drogas pueden causar cambios considerables en las neuronas y los circuitos cerebrales. Estos cambios pueden permanecer luego de que la persona deja de consumir drogas. Es más común que esto suceda cuando la droga se consume una y otra vez.

¿Qué es la adicción a las drogas?

La adicción es una enfermedad crónica del cerebro que hace que una persona busque drogas en forma compulsiva a pesar del daño que le causan. Por lo general, la primera vez que una persona consume drogas lo hace porque elige libremente hacerlo. Sin embargo, el consumo repetido origina cambios en el cerebro, lo que hace que la persona busque y consuma drogas una y otra vez a pesar de los efectos negativos, como robar, perder amigos, generar problemas familiares u otros problemas físicos o mentales, que trae el consumo de drogas. Esto es adicción.

¿Qué factores aumentan el riesgo de adicción?

Si bien sabemos qué sucede en el cerebro cuando una persona se vuelve adicta, no podemos predecir cuántas veces alguien se debe drogar antes de convertirse en adicto. Una combinación de varios factores relacionados con los genes de cada persona, el entorno y el desarrollo pueden aumentar la posibilidad de que el consumo de drogas cause adicción:

  • El hogar y la familia. Los padres o familiares mayores que abusan del alcohol o las drogas o participan en actividades delictivas pueden aumentar el riesgo de que los jóvenes desarrollen sus propios problemas de drogas.
  • Los compañeros y la escuela. Los amigos y conocidos que consumen drogas pueden arrastrar a los jóvenes a probar las drogas por primera vez. El fracaso en los estudios y las pocas habilidades sociales también pueden poner a una persona en riesgo de consumir drogas.
  • El consumo desde muy joven. Si bien el consumo de drogas puede llevar a la adicción a cualquier edad, las investigaciones demuestran que cuanto más joven es la persona cuando comienza a drogarse, mayor es la posibilidad de que progrese a un consumo más serio. Esto puede reflejar el efecto perjudicial que pueden tener las drogas en el cerebro en desarrollo. También puede ser el resultado de factores biológicos y sociales tempranos, como genética, enfermedades mentales, relaciones familiares inestables y exposición a abuso físico o sexual. De todas maneras, el hecho es que el consumo temprano es un fuerte indicador de problemas futuros, entre ellos el abuso de las drogas y la adicción.
  • La forma de consumo. Fumar una droga o inyectarla en una vena aumenta su potencial de adicción. Las drogas que se fuman o se inyectan ingresan al cerebro en segundos y producen una oleada intensa de placer. Sin embargo, este colocón o high intenso puede desvanecerse en unos pocos minutos y llevar a la persona a niveles más bajos. Los científicos consideran que esta sensación de decaimiento lleva a la persona a repetir el consumo de la droga en un intento de recapturar el estado agradable de placer.

Puedes informarte más sobre los factores de riesgo en este video: Cualquiera puede convertirse en drogadicto (en inglés).

El video no está disponible en español.

¿Es posible morir por el consumo de drogas?

Sí, las muertes por sobredosis de drogas han ido en aumento constante en la última década. Solo en el 2015, más de 52,400 personas murieron a raíz de una sobredosis. Más de tres de cada cinco muertes por sobredosis de drogas estuvieron relacionadas con algún tipo de opioide, ya sea un analgésico recetado, heroína u opioides sintéticos creados por el hombre, como el fentanilo. Entre los jóvenes, hubo algo más de 4,200 muertes por sobredosis de drogas ese año.1 Los hombres jóvenes fueron dos veces más propensos a morir a raíz de una sobredosis que las mujeres. Infórmate más sobre las sobredosis de drogas en los jóvenes.

Además, la muerte también puede ocurrir por el efecto a largo plazo de las drogas. Por ejemplo, el consumo de productos de tabaco puede causar cáncer, lo que a su vez puede causar la muerte.

1 Centers for Disease Control and Prevention, National Center for Health Statistics. Underlying Cause of Death 1999-2015 on CDC WONDER Online Database, released 2016. Available at http://wonder.cdc.gov.

 

¿Hay tratamientos efectivos contra la adicción a las drogas?

Sí, hay tratamientos, pero todavía no existe una cura para la adicción. La adicción a menudo es una enfermedad que dura mucho tiempo (a estas enfermedades duraderas a veces se las llama enfermedades crónicas). Al igual que con otras enfermedades crónicas, como la diabetes o las enfermedades cardíacas, las personas aprenden a controlar la enfermedad. La investigación científica ha demostrado que hay trece principios que forman la base del tratamiento efectivo de la adicción a las drogas. Encontrarás más información en el documento del NIDA Principios de tratamientos para la drogadicción: Una guía basada en las investigaciones o en Principles of Adolescent Substance Use Disorder Treatment: A Research-Based Guide (en inglés).

Tipos de tratamiento

El tratamiento será diferente para cada persona según el tipo de drogas que consume y las circunstancias específicas de cada uno. Por lo general, hay dos tipos de tratamiento para la adicción a las drogas:

  • Cambios en la conducta, por los que la persona aprende a modificar su comportamiento
  • Medicamentos, que pueden ayudar a tratar la adicción a ciertas drogas como el tabaco, el alcohol o la heroína y otros opioides

Duración del tratamiento

Al igual que la diabetes e incluso el asma, la adicción a las drogas es por lo común una enfermedad de larga duración. La mayoría de las personas que se convierten en drogadictas necesitan tratamiento a largo plazo y, muchas veces, tratamientos repetidos, de la misma forma que una persona asmática necesita vigilar constantemente los cambios en la medicación y el ejercicio. El punto importante es que cuando una persona sufre una recaída (en inglés) y comienza a abusar de las drogas nuevamente, no debe perder la esperanza. Por el contrario, necesita retomar el tratamiento o iniciar un tratamiento diferente. En realidad, las recaídas son probables. Aun la gente con diabetes puede alejarse de la dieta u olvidarse una inyección de insulina, por lo que volverá a sentir los síntomas. Esa es una señal para volver al tratamiento, no para pensar que el tratamiento fracasó.

Motivación para el tratamiento

La mayoría de las personas comienza el tratamiento porque recibió órdenes de un juez o porque un ser querido le pidió que lo hiciera. La buena noticia es que, según los estudios científicos, las personas se pueden beneficiar del tratamiento sin importar si ellas mismas fueron quienes decidieron comenzarlo.

¿Cómo saber si alguien tiene un problema de drogas?

Se pueden hacer algunas preguntas para evaluar si una persona tiene un problema de drogas. Esto no significa necesariamente que la persona sea adicta, pero si responde "Sí" a cualquiera de estas preguntas es posible que se esté gestando un problema, lo que puede requerir seguimiento por parte de un profesional especialista en tratamientos contra drogas. Estas son algunas de las preguntas:

  1. ¿Has viajado alguna vez en un auto conducido por alguien que había bebido o consumido drogas (incluyéndote a ti)?
  2. ¿Consumes a veces drogas o alcohol para relajarte, sentirte mejor contigo mismo o encajar en el grupo?
  3. ¿Consumes a veces drogas o alcohol cuando estás solo?
  4. ¿Te olvidas alguna vez de las cosas que hiciste mientras consumías drogas o alcohol?
  5. ¿Algún familiar o amigo te ha dicho alguna vez que debes reducir el consumo de drogas o alcohol?
  6. ¿Alguna vez te has visto en problemas mientras consumías drogas o alcohol?
Esta publicación está disponible para su uso y puede ser reproducida en su totalidad sin pedir autorización al NIDA. Se agradece la citación de la fuente de la siguiente manera: Fuente: Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas; Institutos Nacionales de la Salud; Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos.