NIDA for Teens: The Science Behind Drug Abuse
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Explorando la Mente

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Cuando se fuma tabaco, los pulmones absorben la nicotina, y ésta pasa rápidamente al torrente sanguíneo, donde circula por todo el cerebro.

Los alucinógenos hacen que las personas tengan—¡lo adivinaste!—alucinaciones. Las alucinaciones son experiencias imaginadas que parecen ser reales.

Los esteroides anabólicos son versiones artificiales de una hormona llamada testosterona, que todos tenemos en nuestro cuerpo. Algunas personas se inyectan los esteroides anabólicos o se los toman en píldoras porque quieren que sus músculos crezcan más rápido.

Las drogas estimulantes como la cocaína, el "crack", las anfetaminas y la cafeína son sustancias que aceleran la actividad del cerebro y de la médula espinal. Con frecuencia, los estimulantes ejercen influencia sobre el usuario de manera que se vuelve más hablador y ansioso o tiene una sensación de gran alegría.

El fijador para el pelo, la gasolina y la pintura en aerosol son todos inhalantes, al igual que muchos otros productos de uso diario. Algunas personas inhalan los vapores a propósito.

Es posible que la hayas oído llamar "yerba", "mota", "mafu", "pasto", "maría" y "café" en español, o "pot", "weed", "grass", "ganja" y "skunk" en inglés. Sin embargo, no importa cómo la llames, la marihuana sigue siendo una droga que afecta al cerebro.

El abuso de los medicamentos de prescripción ocurre cuando se toman sin que el doctor los haya recetado o si se toman de una manera o en una cantidad diferente a como fueron recetados. El abuso de los medicamentos de prescripción puede tener efectos graves y nocivos para la salud, incluyendo la intoxicación o el envenenamiento, e incluso la muerte.

La metanfetamina viene en muchas formas diferentes y se puede inhalar, tragar, inyectar o fumar. La metanfetamina puede causar muchos efectos dañinos como problemas para dormir, paranoia, agresividad y alucinaciones.

Tal vez hayas oído de ciertas drogas como la heroína, la morfina o la codeína. Éstas son ejemplos de opiáceos. Si alguien usa opiáceos una y otra vez, es probable que su cerebro comience a depender de estas drogas.